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jueves, 7 de julio de 2011

Mi apreciación personal de Mi Ciudad

Hablar de Portoviejo es hablar de su gente, de su gastronomía, de sus tradiciones. Es hablar de historia.
Aunque hoy, es un "pueblo" que está en el olvido y abandono, aún tiene la esperanza de cambiar su realidad.
Es como una ciudad en agonía, que busca despertar en cada amanecer y mientras pasan los años, hasta su identidad se ve perdida.

Conocida como "La ciudad de los Reales Tamarindos", por la cantidad de árboles de este fruto que existía hace varios años en estas tierras. Pues en la actualidad, no es tan común encontrarlos en nuestro paso.
Lo que sí puede ver desde cualquier entrada a la ciudad, es su actividad comercial formal e informal, una de las características principales que mueven la economía del cantón.

Sus habitantes son trabajadores y hospitalarios. Y sus mujeres son las más bellas de la provincia, aunque otros cantones se hayan "robado" ese título. Tiene una población netamente religiosa y creyente, en su mayoría, de la Virgen de la Merced, a quien en el mes de Septiembre se le rinde homenajes. Son las fiestas patronales a las que asiten miles de fieles, no sólo de esta ciudad, si no de todas partes de la provincia y del país.

Pese a que los gobiernos municipales de los últimos años, poco hacen por Portoviejo, esta ciudad no se compara con ninguna. Aún puede salir tranquilo por sus calles y en cada esquina, literalmente, encuentra las famosas "huecas" o sitios donde se vende la más deliciosa comida. Visitar un parque a cualquier hora del día y a cuarenta minutos del centro de la ciudad, disfrutar de una maravillosa y rústica playa, Crucita la bella.  Además de sus balnearios de agua dulce. En Portoviejo hay para todos los gustos.
...Qué más se puede pedir. Como portovejense digo que mi ciudad es única y después de un par de años,  espero verla levantarse de su lenta agonía.